7 maneras de actuar frente al acoso sexual callejero

Escrito por: Suiry Sobrino

¿Qué peligro puede significar que un hombre le diga “bonita” a una mujer en la calle?, ¿acaso no solo responde al deseo natural de las personas a socializar?, ¿no es un poco exagerado que una mujer pretenda denunciar a un hombre solo por mirarla? En este artículo no solo responderé a estas preguntas, sino también explicaré por qué es urgente una lucha transversal contra el acoso y además brindaré toda la información necesaria para que sepas cómo reaccionar si sufres de acoso sexual callejero.

Si analizamos un hecho particular en donde el sujeto A coincide en la misma calle con el sujeto B, y este último emite un comentario que socialmente puede ser considerado como “agradable” o “no morboso” hacia hacia el primer sujeto; podríamos llegar a la conclusión que este hecho es irrelevante y que no constituye motivo suficiente para pensar en una ley que lo sancione. Sin embargo el acoso sexual callejero no responde solo a un hecho particular, sino es una práctica sistemática de dominación masculina frente a las mujeres desde que somos niñas hasta adultas. Por eso, para entender la dimensión real del daño que ocasiona, es necesario emplear primero una mirada macro.

 

Desaprendiendo

Lo primero que debemos desaprender sobre el acoso sexual callejero es que tiene un fin romántico. Es común encontrar personas que justifican el acoso diciendo que limita sus posibilidades de encontrar el amor, pero las mujeres que por años hemos sido víctimas de esta práctica somos capaces de notar que en primer lugar, no existe del acosador una intención real de conocernos como personas; y en segundo lugar, su opinión sobre nuestros cuerpos ni siquiera responde a un gusto legítimo, sino a un recurso equivocado de algunos hombres por reafirmar su masculinidad intimidando a las mujeres.

Otra postura falsa sobre el acoso sexual callejero, es creer que solo las manifestaciones más invasivas (tocamientos indebidos, masturbaciones públicas, etc) son denunciables, lo que hace creer que las miradas lascivas y los mal llamados “piropos” son prácticas inofensivas y tolerables. Lamentablemente, hay quienes todavía piensan que las miradas son reacciones instintivas que los hombres son incapaces de controlar, cuando lo cierto es que son actos conscientes y deliberados. Cuando uno sabe que su mirada incómoda y aún así persiste, es porque reconoce un poder sobre su víctima y, sabe que la sociedad no se va a atrever a cuestionarlo.

Para aspirar a un futuro con menos acosadores y más mujeres empoderadas, debemos cambiar la actitud que soporta la educación de hombres machistas y mujeres sumisas. En ese sentido comencemos por creer en la palabra de la mujer, no justificar la violencia contra ella, y no asumir las actitudes machistas como “naturales”; pero sobre todo, no mirar desde afuera el problema: es necesario cuestionarse, asumir nuestro propio machismo interiorizado y atrevernos a desafiar el sistema.

¿Cómo reaccionar frente al acoso sexual callejero?

Después de explicar por qué el acoso sexual callejero debe ser considerado como una problemática de interés nacional y por qué debe ser enfrentado de manera transversal, hablaré sobre las opciones con las que contamos cuando somos víctimas de él.

  • Piensa en la empresa privada como tu aliado: Si es que tu acosador viste algún uniforme, porta una identificación o viaja en un transporte propiedad de una empresa; date el tiempo de googlear los datos de ella y denuncialo ante sus superiores. Si es que a la empresa le preocupa la imagen que transmite sus colaboradores, de seguro le impondrán algún tipo de sanción.
  • Acude a la Municipalidad en donde ocurrió el acoso:  Aunque todavía son muy pocos a nivel nacional, hay gobiernos regionales y municipales que tienen ordenanzas que sancionan el acoso sexual callejero. Si eres víctima de este tipo de violencia de género bajo su jurisdicción puedes acercarte a denunciarlo a las siguientes entidades públicas: 
  • Figuras legales disponibles: En el año 2015 se aprobó la ley para prevenir y sancionar el acoso sexual en espacios públicos; sin embargo, al no incluir la parte sancionadora, actualmente no se considera un delito. A pesar de ello, existen otras figuras legales que podemos utilizar para denunciar estos actos: Delitos contra el honor (Artículo 130- injuria), Violación de la libertad sexual (Artículo 176- Actos contra el pudor y artículo 176-A Actos contra el pudor en menores), Ofensas al pudor público (Artículo 183- Exhibiciones y publicaciones obscenas), y Faltas contra las buenas costumbres (Artículo 450).
  • Instituciones que brindan asistencia y defensa pública en estos casos: Si eres víctima de acoso sexual callejero o cualquier otro tipo de violencia de género puedes acudir al Centro de Emergencia Mujer (CEM) más cercano a tu distrito o llamar a la Línea 100 o comunicarte por el Chat 100, servicios gratuitos que brinda el Ministerio de la Mujer.
  • Autodefensa: Tenemos derecho a defendernos como podamos. Las mujeres hemos sufrido por años las consecuencias de la dominación masculina, y si estamos preparadas para enfrentarnos a este sistema lo vamos a hacer exigiendo respeto, no pidiéndolo por favor. Así que no cabe el “lo que debiste haber hecho es” ni el “yo en tu caso hubiera”.
  • Exposición pública: Si las autoridades no están capacitadas para atender nuestra denuncia, la exposición pública siempre es una buena alternativa. Si es posible toma foto o graba a tu acosador, y utiliza las redes sociales para denunciarlo. Puedes contar con el apoyo de las redes de Paremos el Acoso Callejero.
  • Denuncia si no te dejan denunciar: Si el policía se resiste a aceptar tu denuncia, puedes acudir a la Defensoría del Pueblo, ellos sabrán asesorarte al respecto.

Por último es importante enfatizar que no denunciar ni reaccionar frente al acoso sexual callejero no te hace ni cobarde ni merecedora de lo que te pasó. Empoderarse es un proceso, y te ayudará saber más sobre el tema. No te culpes, no juzgues y no te rindas.

Fuente de la imagen: http://www.ellas.cc/camino-del-ella2015-en-cochabamba/

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